La Exigente
Mensaje simbólico
Esta carta aparece cuando te estás “cuidando” desde el control y no desde la compasión.
Sientes que tu cuidado requiere mucha exigencia y te desgasta.
Has interiorizado que lo que haces solo tiene valor si lo haces todo y perfecto.
Piensas que comer bien es tener fuerza de voluntad.
Esta carta quiere que te hagas estas preguntas:
¿Qué hay detrás de tanta exigencia?
¿Qué pasaría si bajaras el listón?
… y es que… sientes que si aflojas… te pierdes y que si no haces las cosas bien…estás fallando.
Déjame decirte que así no te estás cuidando, te estás vigilando.
La Exigente vive en ti y aunque parece que te ayuda en realidad te bloquea. Te dice que sigas así, que no pares, que no descontroles y que esto es cuidado, pero en realidad lo hace desde el miedo.
Miedo a que, si te relajas, lo pierdas todo.
Miedo a que pierdas tu valor por no ser eficiente.
Pero recuerda que ella nació para protegerte solo que ya no la necesitas. Ahora necesitas una voz que te acompañe.
Esta carta te recuerda que…
La perfección alimentaria no existe (ni ninguna) puesto que no hay una forma “correcta” universal de comer.
Comer bien no tiene por qué doler.
La exigencia constante genera rigidez: metabólica, digestiva y emocional.
Sólo comes si es saludable o merecido.
Propuesta de autocuidado
- Haz una comida sin pensar en si es “perfecta”, solo pregúntate si te apetece.
- Cambia el objetivo de “hacerlo bien” por sentirte bien.
- Permítete fallar: Si un día comes diferente o fuera de tu plan no te castigues. No hay nada que compensar.
La Exigente te prometió orden, rigidez y resultados. Y durante un tiempo sentiste que era necesaria, pero en realidad, ya sabes que no la necesitas.
No estás aquí para hacerlo perfecto. Estás aquí para sentirte en paz.
Permíteme compartirte una frase que me acompaña desde hace mucho tiempo:
“La perfección esta en la arruga”.