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Elena López

El Juicio Interior

Mensaje simbólico

La carta del Juicio Interior aparece cuando la mirada que más te pesa es la tuya propia, la interiorizada.  Esa que te dice cómo debes sentir, cómo debes estar, cómo debes comer… como debes vivir…

Te castigas cuando no sigues un plan alimentario pensando que no tienes fuerza de voluntad y crees que el autocuidado es una lista de normas dictadas y que si no las cumples no te estás cuidando.

Esta carta no te juzga solo viene a mostrarte que esa voz interna, que es tuya, no eres tú (aunque tú creas que lo es). Esa voz es la suma de todas las normas y exigencias que has ido acumulando.

La culpa siempre se disfraza. En tu caso, de conciencia.

El Juicio interior te invita a distinguir esa voz crítica de esa voz que te cuida. Te invita a que te hagas estas preguntas:

  ¿Quién me habla cuando me exijo?  ¿Esa voz es mía o aprendida?

Cuando el juicio dirige tu alimentación, comer deja de ser un acto de conexión y se convierte en un examen.

No comes para nutrirte, comes para no fallar y si crees que lo has hecho, te castigas.

La carta te recuerda que:

Comer bien no es comer perfecto, es comer en paz.

Saltarte un plan no es el problema. El verdadero problema es cómo te hablas cuando lo haces.

Escuchas más a la culpa que a tu estómago.

Propuesta de autocuidado

  1. Escribe lo que tu voz crítica te dice y contesta con compasión.
  2. Rodéate de mensajes nutritivos: Desactiva el algoritmo, silencia cuentas, busca referentes que devuelvan tu voz (yo te puedo aconsejar algunas).
  3. Enfrenta el acto más radical: Haz una comida al día sin juicio. No tiene que ser nutritiva, ni “buena” (si es que eso existe), solo sin culpa.

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