La Reina del Placer
Mensaje simbólico
Te has acostumbrado a poner el placer al final de la lista.
Priorizas lo funcional antes que lo placentero porque has aprendido que esto es peligroso y te descontrola.
Sientes que si algo te gusta “demasiado” debes contenerte (sólo un trocito), compensarlo (mañana ayuno) o justificarlo (es que me lo han puesto y no podía decir que no).
Tu alimentación se ha convertido en un check list diario: siempre pensando en lo que tienes que hacer, en contar calorías, en si toca o no toca comer esto o aquello…
Sientes que has perdido el vínculo con el goce corporal porque tu cuerpo se ha convertido en algo que controlar, que limitar, aunque te encantaría reconciliarte con tu goce en todos los ámbitos (con tu cuerpo, con tu comida…).
La Reina del Placer viene a devolverte algo que es tuyo por derecho: el permiso al disfrute.
Aprendiste a que si comer lo que te gusta, vas a perder el control, que si te permites placer sin culpa te desvías del camino.
Esta carta quiere que sepas que ya está.
Te invita a reclamar y a exigir el disfrute como forma legítima de autocuidado. Porque el placer no te desordena; te centra.
Porque la nutrición sin placer es sólo obediencia.
Así que La Reina del Placer te recuerda que:
No hay salud sin disfrute.
No tienes que compensar lo que disfrutas.
El placer no es el problema. El problema es la rigidez con la que se nos ha enseñado a comer y el miedo con el que se te ha hecho vivir tu propio deseo.
Tu cuerpo desea goce, no reglas.
Propuesta de autocuidado
- Come algo que te guste sin justificarlo. Solo porque sí, porque te apetece. Porque el deseo también nutre.
- Haz del placer un ritual, no un premio (una siesta sin móvil, comer en silencio o con música…). Hazlo como parte de tu rutina.
- Entrena tu capacidad de darte lo que te pide el cuerpo sin pensar en si es lo correcto. Escucha lo que deseas antes de lo que deberías.
La Reina del Placer te recuerda algo que quizás habías olvidado:
El placer no es un premio, es parte del camino y no tienes que ganártelo. Sólo permitírtelo.